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sobre la distancia:

Son las hojas que se llevó el viento,
Y la turbulenta lluvia que las asentó en el suelo
Aquellas que ahora marcan mi paso.

Y entre el eco de los pasos
La tierra guarda el latido
De lo que el tiempo ha deshecho
Pero nunca ha perdido.

En el pecho, donde el tiempo no gobierna,
Queda la certeza de otra orilla encendida,
Pues es allí donde me he criado, tierra santa,
Y donde mi alma descansa.